
No hay unos días mejores que otros. Los días son creativos si tú quieres. No se hacen, sino se imaginan mientras van pasando las horas. Un cigarro tras otro. Un tercio más otro. Todo comienza diciendo: ¿Qué tal?
Las noches se transforman en puro vértigo, pero no de altura sino de conversaciones. Comentan el Manifiesto comunista y tú le contestas 1984. Para mí, cada hora tiene un tema y cada tema tiene un movimiento. Las palabras se pelean dentro de tu boca por salir despavorídas del humo que nos rodea. No hay días malos para escribir pero 101 es mejor 100.

No hay comentarios:
Publicar un comentario