skip to main |
skip to sidebar
Los años pasan y te sigo queriendo.Los años pasan y te sigo besando.Los años pasan y te sigo escuchando.Los años pasan y te sigo conversando.Los años pasan y te sigo sonriendo.Los años pasan y te sigo abrazando.Los años pasan y... no me canso. Te quiero.
No hay unos días mejores que otros. Los días son creativos si tú quieres. No se hacen, sino se imaginan mientras van pasando las horas. Un cigarro tras otro. Un tercio más otro. Todo comienza diciendo: ¿Qué tal?Las noches se transforman en puro vértigo, pero no de altura sino de conversaciones. Comentan el Manifiesto comunista y tú le contestas 1984. Para mí, cada hora tiene un tema y cada tema tiene un movimiento. Las palabras se pelean dentro de tu boca por salir despavorídas del humo que nos rodea. No hay días malos para escribir pero 101 es mejor 100.
Me daís asco. Gente sin nombre que se deslizan en un mundo que viene y va como si fueran una secta de hormigas.Os morís de hambre. Buscaís el dolor de la hormiga de al lado para salir beneficiados en un mar lleno de medusas. ¿Qué buscaís en esta vida? Seguir un paso que no llega a ningún lado. No teneís amor ni respeto a nada. Qué habeís hecho de interesante en vuestra vida. Nada. Sólo crear mierda. Lo mejor de todo es que sois hormigas que vaís de reinas. Cuando aprendaís a pensar, soñar, disfrutar, querer, compremeter, ganar y complacer fuera del tio vivo de Tokio, aprenderéis a observar las cosas de modo distinto. Sólo seguís el perfirl de la talla XL y os quedais en la talla S. Pasarán los días y olereís a mierda.La solución consiste en coger papel y pluma, y escribir las palabras diplomacia, respeto, empatía y humildad. Sólo pido libertad de expresión y actuar para que el ciclo de mierda se convierta en un ciclo de felicidad. No me creo Dios pero si Yo.

Llegamos al destino junto con hierbabuena y dolor de cabeza. El lugar era fascinante, una especie de Ibiza pero en la meseta central de Iberia. La situación comenzó en apenas unos segundos. Los 6 rodeando una mesa llena de simbolos que pronosticaban risas, ahogos, taquicardias e ironías. De repente, llegamos a la cima en menos de una hora. Juntos volvímos a bajar de las nubes y nos acorralamos viendo cortos de futuros directores independientes hasta el amanecer.
Me está irritando el necio boxeador llamado Vladimir.
Don Gato.
Aquél felino que durante largo tiempo voló sobre las noches, ha sabido encontrar lo que él quería.
Callejeó una salida hacía lo más atractivo de la ciudad.
Sorprendido subió al tejado por su espalda y se deslizó por la avenida de la Locura Llena.
Loco y veloz.